El dueto holandés MC Miker G & DJ Sven obtuvo cierta notoriedad con esta canción: “Holiday Rap” en 1986 y luego desaparecieron. Posiblemente nos enfrentamos al peor vídeo musical de los años ochenta, lo que no es gran demérito (ahí dejo esta frase para los Karl Popper de la lingüística). Los dos holandeses no tienen sangre en las venas, el director del rodaje es calamitoso y el público asistente tenía que estar esperando otra cosa o la ingesta de bebidas espirituosa y estimulantes varios fue ostensiblemente insuficiente, porque nunca he visto reacción más fría a la entrada en el escenario de los artistas. El tema se basa en un mega éxito de Madonna de 1983: “Holiday” pero con nueva e insulsa letra pergeñada por estos neerlandeses. Al plagio legal, es decir al que paga royalties a los creadores originales se le llama, sample siendo esta canción uno de los primeros éxitos con esta práctica tan extendida posteriormente, en lo que los modernos llaman música urbana.
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| Falsacionismo, el conocimiento científico no avanza confirmando nuevas leyes, sino descartando leyes que contradicen la experiencia. |
¿Por qué trae la Pac Gramola esta canción? Por que cuando la escuche en primero de Económicas me gustó y luego la olvidé. Hoy puede parecer chocante, pero aquellos sábados noche en la discoteca HH de Granollers era de lo más nuevo, de los primeros Rap de éxito, de lo más molón. No duré mucho en las discotecas, pero hasta Orson Wells sucumbió a la imperiosa necesidad de gustar estéticamente en su juventud por lo que adelgazó, luego como Orson me sustraje al influjo de las discotecas y de la juvenil estética; vaya que también engordé.
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| Esa copa del 12 octubre de 1985 se la perdoné al HH de Granollers |
Me gustaría pensar que ciertos comportamientos y actitudes son modas pasajeras como lo fue el éxito de estos raperos. Hay muchas de estas nuevas actitudes que me molestan, lo que no puede dejar de ser una bonita señal de mi sobrevenida senectud. Me anquiloso, pierdo la flexibilidad mental necesaria para adaptarme al cambiante sino de los tiempos. Soy consciente y lo compenso, vive Dios que procuro compensar esa querencia. Pero no puedo comulgar con ruedas de molino. Jamás entenderé esta nueva tendencia de juzgar la obra de un artista, en cualquiera de sus vertientes, en función de las filias o atributos personales. Cuando veo una película, leo un libro o escucho una canción no me planteo si me iría de cervezas con su creador. En mi debe aparece que me he tomado cervezas (y seguiré haciéndolo) con amigos que me han admitido que votan al diccionario sin páginas. Si yo me perdono mis incongruencias y contradicciones ¿cómo no voy a hacerlo con los demás? Me sorprende la facilidad con la que estos nuevos inquisidores se atreven a juzgar y sentenciar a personas que no sólo no conocen, sino que incluso ya fueron visitadas por la Parca et al.
No me iré lejos, en el fandom del fantástico (aficionados a la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror) la invitación de Orson Scott Card al próximo Celsius 232 (una convención anual del género literario fantástico que se celebra en Avilés (Asturias)) generó un movimiento de rechazo en las redes sociales, decenas declararon su boicot e incluso hablaron de organizar una quema pública de sus libros.
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| El fascismo evidente de Dredd se esconde en las acciones mejor intencionadas. |
Estas encarnaciones del Juez Dredd son minoría, sólo se representan a sí mismas, deseo que sean como los estorninos y con la próxima espantada modal abandonen el fandom llevando tanta paz como dejarían. Conocí a Orson en la Hispacon de Mataró de 1997, intercambiamos protocolarias palabras de salutación. No me iría a tomar cervezas con él, pero no tengo el menor inconveniente en leer otra historia suya, si tiene la calidad de su “Juego de Ender” (mejor el cuento (1977) que la novela (1985), que se nota estirada) y en esa decisión no tengo en cuenta, ni que sea mormón o que sea un homófobo confeso. Tampoco me hubiera bebido un bourbon con Michael Jackson pero mi opinión sobre su persona no me impide disfrutar de su música. Ni dejaré de leer a Arthur Conan Doyle porque mirara por encima del hombre a todo el que no fuera inglés.
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| El juego de Ender (Ender's game, 2013, Gavin Hood) |
Será que el anquilosamiento mental, del que hablaba antes, me atenaza con firmeza, pero me da que este reverdecer de la Contrarreforma madurará en caza de Brujas, pero estoy tranquilo la Parca me habrá recogido y tras de mí ni siquiera dejaré el más leve recuerdo, como hicieron MC Miker G & DJ Sven, ellos que al menos tuvieron son quince minutos de fama andy warholiana.






















